El título que no tiene absolutamente nada que ver con la canción de los Beatles, pero sí con el sentimiento contradictorio que tengo en este momento es el porqué de mi estúpida y tan conocida catarsis hacia este blog.
La verdad es que estoy podrida de que la gente me vea como una estúpida, porque tienen razón y eso es lo que más me duele. Ser una estúpida. La inteligencia no tiene nada que ver con la viveza. Soy estúpida. Soy una completa pelotuda de 15 años que va a cumplir 16 en diciembre y simplemente no estoy preparada para cumplirlos.
Me cambio de colegio constantemente, le doy vueltas a cosas triviales, pienso y busco las razones de porque la mesa tiene cuatro patas. ¿Y de qué me sirve? Nada. Porque las cosas van a seguir así, iguales, estáticas, frías y sin vida.
Todos mienten. Dios, no creía que Dr. House tuviese tanta razón. Y tal vez debería empezar a no creerle a nadie. Ni a mis padres, ni a mi novio, ni a mi mejor amiga, ni a mis compañeros, ni a los profesores, ni a los libros, ni a las cosas que escribo, ni a mis sentimientos...
Para, te fuiste a la mierda. Revoviná: ¿Por qué ignorar a cosas que te benefician? Tenes que vivir tu propia mentira. Te armaste tu propio infierno. Ahora arreglalo.
Estoy harta de que la gente me mire como una estúpida (porque obviamente lo tengo pintado en la cara) y me trate como una estúpida. Y tampoco pienso contar las veces que dije 'estúpida' en este texto.
Estoy harta de todo. Revovinar. Volver atrás todo lo que paso en este blog, que refleja claramente mi vida hasta el momento, aunque lo haya dejado por grandes tiempos y también lo haya usado de manera excesiva...
Revovinar hasta el momento en el que...
Ustedes saquen la conclusión de en que momento.
sábado, 21 de agosto de 2010
miércoles, 4 de agosto de 2010
Tripas.
Advertencia: No, no tiene nada que ver con el cuento de Chuck Palahniuk.
En fin, otra vez me enferme. Es como si a mi interior le gustara enfermarse. Lo peor es que me resultó muy raro, porque ya hace tiempo que no fumaba y creo que ahora es tiempo de dejarlo, seriamente hablando. El tema de ser delicada de la garganta me esta jodiendo, tal vez, demasiado.
Ahora a las novedades: Antes del primer nuevo día de clase, me dolía el estómago, mucho. Nunca me había puesto tan nerviosa por algo que creo que no es tan... importante. O tal vez sí lo es, pero la cuestión es que estoy tan acostumbrada al cambio que pretendo que ya no me importa.
Tengo una especie de preocupación constante... aunque es algo estúpida. Sé que mis tripas no me van a decepcionar, que mi organismo por lo menos no juega en mi contra.
Me reencontre con gente que hace mucho que no había visto, conocidos pasados, gente de La Cultural, en fin, lo veo a Toto en todos los recreos. Es una sensación muy linda. Tengo una compañera que escucha visual kei y estudia japonés como yo. Tengo cuatro horas de literatura por semana y creo que eso es lo mejor que me podría haber pasado. Hay talleres de música, de cine, de muchas cosas que me interesan. Esa sensación de sentirte inferior ante tantas otras personas sigue dentro mío. Es raro. Porque creí que ya lo había superado.
Extraño a Mauro. Lo único malo de todo esto, es no poder verlo... Y sé que es muy insensato de mi parte sacarte algo a lo que ya estabas tan acostumbrado. Perdoname.
En fin, otra vez me enferme. Es como si a mi interior le gustara enfermarse. Lo peor es que me resultó muy raro, porque ya hace tiempo que no fumaba y creo que ahora es tiempo de dejarlo, seriamente hablando. El tema de ser delicada de la garganta me esta jodiendo, tal vez, demasiado.
Ahora a las novedades: Antes del primer nuevo día de clase, me dolía el estómago, mucho. Nunca me había puesto tan nerviosa por algo que creo que no es tan... importante. O tal vez sí lo es, pero la cuestión es que estoy tan acostumbrada al cambio que pretendo que ya no me importa.
Tengo una especie de preocupación constante... aunque es algo estúpida. Sé que mis tripas no me van a decepcionar, que mi organismo por lo menos no juega en mi contra.
Me reencontre con gente que hace mucho que no había visto, conocidos pasados, gente de La Cultural, en fin, lo veo a Toto en todos los recreos. Es una sensación muy linda. Tengo una compañera que escucha visual kei y estudia japonés como yo. Tengo cuatro horas de literatura por semana y creo que eso es lo mejor que me podría haber pasado. Hay talleres de música, de cine, de muchas cosas que me interesan. Esa sensación de sentirte inferior ante tantas otras personas sigue dentro mío. Es raro. Porque creí que ya lo había superado.
Extraño a Mauro. Lo único malo de todo esto, es no poder verlo... Y sé que es muy insensato de mi parte sacarte algo a lo que ya estabas tan acostumbrado. Perdoname.
